viernes, 7 de febrero de 2014

Todas las noche sueño con Caleidoscopios.


En su abstracción sincronizada y rítmica puedo ver las visiones, visiones de otro mundo
donde el aire parece estar formado por mariposas y las montañas se  pueden palpar con la punta de los dedos. En aquel lugar no existe  el gris, es como si estuviera todo el tiempo en un caos armónico de sonidos y aromas. Me agrada este lugar, puedo contemplar como el agua fluye sin ser interrumpida, arrastra  los peces por ríos de savia y los convierte en nubes carmesí, cuando las nubes entristecen se vuelven hojas que secas caen del cielo y verdes llegan a la tierra. Un día aquel sueño se oscureció, ya no caían hojas desde las alturas, levanté mis brazos y alcé mis palmas para recoger la extraña lluvia, cerré mis ojos y al abrirlos pude divisar en el fondo del paisaje  una mujer de piel agrietada, estaba desnuda en donde debería estar su corazón solo había un pequeño hueco el cual parecía ser la causa de las heridas de su cuerpo.  En aquel momento me sentí miserable y casi por instinto quise ayudarla, Corrí para alcanzarla…
Pero desperté.


No hay comentarios:

Publicar un comentario