En su abstracción sincronizada
y rítmica puedo ver las visiones, visiones de otro mundo
donde el aire parece estar
formado por mariposas y las montañas se
pueden palpar con la punta de los dedos. En aquel lugar no existe el gris, es como si estuviera todo el tiempo
en un caos armónico de sonidos y aromas. Me agrada este lugar, puedo contemplar
como el agua fluye sin ser interrumpida, arrastra los peces por ríos de savia
y los convierte en nubes carmesí, cuando las nubes entristecen se vuelven hojas
que secas caen del cielo y verdes llegan a la tierra. Un día aquel sueño se
oscureció, ya no caían hojas desde las alturas, levanté mis brazos y alcé mis
palmas para recoger la extraña lluvia, cerré mis ojos y al abrirlos pude
divisar en el fondo del paisaje una
mujer de piel agrietada, estaba desnuda en donde debería estar su corazón solo
había un pequeño hueco el cual parecía ser la causa de las heridas de su
cuerpo. En aquel momento me sentí
miserable y casi por instinto quise ayudarla, Corrí para alcanzarla…
Pero desperté.
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