Amante de amaneceres serenados y noches frías, de
tardes de mar invernal y brisa entristecida,
Amante de paisajes que azotan el
alma, que como una roca inquebrantable cede ante las caricias del mar.
Oh Serpiente marina, recibe este
cuerpo y sumérgelo en tus aguas que retuercen huesos,
Deseo morir y volverme la tempestad que hace
bailar a cada gota, la camanchaca que desconsuela a las aves, el sonido de las
olas que retumban en el corazón del hombre melancólico.
(En construcción)